El tema como era de suponer era conocido desde el 2004 pero se encubrió como tantas cosas ya encubiertas por la institución.
El sacerdote Mexicano Marcial Maciel fallecido el año pasado fue sancionado por la institucion el año 2006 por sus desviaciones eclesiásticas, al haber tenido relaciones sexuales con una mujer la cual procreo a su hija.
La vida de Maciel estuvo plagada de acusaciones de índole sexual, entre los años cuarenta y cincuenta quien fue acusado por niños a causa de sus abusos deshonestos.
El año 2006 el actual Papa Benedicto XVI haciendo uso de su ya conocida costumbre de encubrimiento le ordena abandonar sus responsabilidades como sacerdote, al investigar el vaticano los hechos que se le imputaban. “Invitándolo” a una “vida reservada de oración y penitencia y a no cumplir con su ministerio publico”.
En un comunicado, la "Santa" Sede no especificó si había concluido definitivamente que las denuncias eran auténticas, pero debido a la avanzada edad de Maciel, de 86 años, y a su deteriorada salud se había decidido no iniciar un proceso canónico a gran escala. Las acusaciones incluyen el delito de absolutio complicis («Fuera de peligro de muerte, es inválida la absolución del cómplice en un pecado contra el sexto mandamiento del Decálogo», canon 977), lo que según el derecho canónico, de ser cierto, implica la excomunión latae sententiae, que no necesita promulgarse, sino que es automática.
Actualmente el director de los legionarios de cristo, Álvaro Coruhera, esta llevando acabo una especie de peregrinación discreta entre los seminaristas y comunidades religiosas de Estados Unidos para informar a sus miembros la doble vida que llevaba su fundador.
